Profesionales con marca propia

En el futuro no habrá trabajo en el sentido clásico para casi nadie. El mundo en el que a uno le contrataba una determinada empresa, para todo el día y para el resto de su vida, se va a acabar. Al menos para la mayor parte de las personas que leen estas líneas.

No va a haber trabajo para ti.

Va a haber empleos.

Empleos creados por ti mismo. Hechos y vendidos por ti.  Será tu problema el que otros quieran pagar por tu empleo. Tendrás que ser proactivo e innovador si quieres disfrutar.  Es tu empleo, tú eres el producto.

La regla será sencilla. Quien genere más “valor”, a través de su empleo, tendrá más “liquidez“. Más opciones para elegir. Mejores precios. Mejores clientes.

Como  no hay activo sin pasivo, lo contrario también será cierto. 

Como será tu empleo, tú te organizas las horas que quieres trabajar, el precio al que quieres vender, los temas a los que te quieres dedicar, las vacaciones que quieres tener. Te va a tocar ser emprendedor e innovador, sí o sí.

No podrás vivir del cuento de hacer como si trabajas mientras admites que la empresa haga como si se ocupa de ti.

Recuerda que la diferencia entre el código genético de una persona y el de cualquier otra es menor del 0,0003%. La genética influye más bien poco a la hora de condicionar lo que va a ser de tu empleo.

Tampoco será la inteligencia innata el factor determinante de lo bien o mal que te vaya con tu empleo.

Lo que de verdad marcará la diferencia serán las ganas de aprender, el cultivo de las buenas ideas, el afán de ir a más, la construcción de una personalidad centrada, la profesionalidad como principio irrenunciable, el cultivo de las redes de amistades, el deseo de hacer contribuciones  y, sobre todo, la habilidad de venderse bien.

La gente que está en todos sitios “vendiéndose” no se vende bien. Si están en todas partes es porque les sobra tiempo. Si les sobra tiempo es que su trabajo no tiene demasiada demanda. El énfasis en “sobre venderse” es contraproducente. El exceso de “publicidad personal” casi seguro proviene más de un carácter narcisista que de una necesidad técnica. Publicidad es una cosa y venderse a través de una marca es otra.

Habrá que saber venderse creando una marca prestigiosa.  Necesitarás tener marca propia para dejar de ser un “nombre” o un “precio” en el mercado de los servicios profesionales.

Las habilidades necesarias para desarrollar tu marca personal serán el rigor de tu trabajo y el sentido comercial con el que eliges a lo que te dedicas y el cómo te haces notar en el mercado. No tendrás más remedio que generar credibilidad y ser auténtico. Las personas que trabajan con corazón de artista tendrás las de ganar. Los falsos se complicarán la vida.

Recuerda que una marca es la socialización de un prestigio. Tendrás que construir tu marca. Primero haciendo cosas que te aporten prestigio porque estén hechas con la calidad que le gusta a tus clientes. Cosas que sean valiosas y escasas para el mercado. 
Tendrás que hacer marca también socializando tu prestigio. Haciendo que más gente sepa que eres bueno en lo que haces. No tendrás más remedio que dejar buen sabor de boca en tus clientes para que te recomienden. Tendrás también que moverte con soltura en las redes sociales. Y tener conocidos, muchos conocidos. Gente que te aprecie. Que te recomiende. Que sepa quién eres y a lo que te dedicas.

Y es que ayer había nobles y plebeyos, después patronos y obreros, y mañana lo que habrá serán profesionales con marca personal y profesionales sin ella.

Para que tu marca personal tenga valor tendrás que crear una buena historia sobre tu trabajo, tendrás que aprender a tener una buena puesta en escena, tendrás que construir un buen listado de referencias y será fundamental el que te conviertas en un nodo que emite conocimiento en las redes sociales.

Lo peor para una marca personal es no actuar de forma congruente con su significado. Hacer cosas que no estén a la altura del prestigio personal al que aspiras. Las marcas son como cuentas corrientes. Los ingresos son las actuaciones valiosas; los reintegros son las actuaciones mediocres.

Si te conviertes en una marca perderás en parte tu anonimato. Tus movimientos serán mirados con lupa. Serás objeto de las envidias de más de uno. Tendrás que atar en corto tu ego para que no desarrolles el mal de los “celebrities”.  Ese mal es el que hace a la gente arrogante, distante con los que les ayudaron, egoístas y falsos. Si le añades a la arrogancia la ignorancia sobre el comportamiento humano tendrás el compuesto que destruirá tu reputación.

Además de crear una marca propia, tendrás que cultivar las fuentes de energía personal. Como profesional con marca propia, tienes la obligación de brillar, inspirar, magnetizar con energía positiva todo lo que tengas a tu alrededor, hacer que el carisma que llevas dentro reluzca y atraiga. Para eso tendrás que estar lleno de energía.

Tu tiempo es finito. Tu energía personal no lo es. Tendrás que cultivar las fuentes de energía personal con mayor ahínco: la energía física, la energía emocional, la energía mental, y la energía espiritual para que te esta última te proporcione sentido y propósito.

Para crear tu “empleo” tendrás que conquistar las oportunidades que constantemente te van a pedir cita. El homenaje a las muchísimas oportunidades del futuro es preparase para ellas. Haz de tu preparación una obra maestra. Hazte una persona que sepa  integrar lo relacional y lo racional de manera natural. Y la visión global con el detalle concreto con igual destreza. Crea tu empleo. El que más te guste.