El perfil azul o concienzudo

Retomamos nuestro repaso por las cuatro tipologías de comportamiento que podemos encontrar en una persona. En las dos siguientes semanas repasaremos los dos comportamientos más introspectivos, más reflexivos.

El color azul es representativo de la combinación racional e introvertido. La combinación genera lo que se llama una psicología azul o germánica. Estas personas pueden llegar a ser sobresalientes en capacidad analítica, rigor, calidad técnica, ortodoxia, seguimiento de los temas, atención a los detalles, control, metodología, gestión de procesos y procedimientos, fiabilidad, etc.

Quienes tengan mucho azul en su talento, y poco de los otros colores, es muy probable que acaben acumulando algún pasivo como pueda ser el convertirse en personas rígidas, poco hábiles en el trato social, inflexibles, maniáticas, aburridas, con poca cintura ante imprevistos, con tendencia a bloquearse cuando han de hacer varias cosas a la vez, etc. Su mundo es el de las causas y las consecuencias, y desconfían de las teorías.

Los azules tienen especial sensibilidad para las cuestiones de corto plazo y aquellas relativas a la eficiencia de las decisiones. También se caracterizan por entender y trabajar bien los “cómo” de las decisiones.

La psicología azul se mueve principalmente por el deseo de seguridad, control y dominio. Esos deseos, ¡cómo no!, condicionan considerablemente su mirada hacia la realidad. ¿Y a qué van a prestar más atención? A aquello en lo que se proyecten de forma más clara sus deseos de seguridad. Como en los casos anteriores, si el sesgo es excesivo se corre el riesgo de crear una distorsión cognitiva, con el consiguiente peligro de que se generen trastornos de conducta.

Del deseo de seguridad mal gestionado y la distorsión cognitiva correspondiente pueden generarse otros dos trastornos de conducta:

-       La conducta obsesiva, que genera pensamientos circulares en los que se hace más difícil la adaptación al cambio o a gestionar nueva información. La conducta obsesiva hace a la persona especialmente rígida por dentro y propensa a acumular manías. Es un trastorno que impide especialmente ver el bosque detrás de las ramas.

La conducta ausente. Es la inhibición intelectual y emocional con el entorno como “estrategia” para no ser vulnerable.