El equilibrio personal: los cuadrantes del talento

Cada persona es irrepetible y como tal ha de ser mirada y tratada. Lo cual no quita para que podamos identificar claros patrones de conducta, que proceden a su vez de claves de pensamiento y de sentimiento afines. Esos patrones nos dan una información muy sugerente sobre el talento de cada uno y del tipo de actividades en las que será más probable que destaque. 

Uno de los esquemas más populares es el que mira a las personas a través de dos variables: racionalidad/emocionalidad e introversión/extroversión. El trabajar con dos variables para entender algo tan complejo como la psicología y la conducta de las personas es una simplificación que puede rayar en lo atrevido. Pero nuestra experiencia es que lo que se pierde en riqueza descriptiva se gana en utilidad. 

La dualidad racionalidad vs. emocionalidad es conocida. Hay personas que tienden a utilizar más el lado izquierdo de su cerebro (los racionales), y por ello tienden a priorizar los números, los datos y los hechos. Por el contrario, hay personas que se sienten más cómodas utilizando el lado derecho de su cerebro, y por ello se manejan mejor en el mundo de las relaciones, los sentimientos y las ideas. 

La otra dupla introversión vs. extroversión nos habla de personas que son más reflexivas, pegadas al terreno, cercanas, contra personas más enfocadas en lo de fuera, más inclinadas a hablar o actuar en circunstancias imprevistas. 

Dos variables (racionalidad/emocionalidad e introversión/extroversión) siempre invitan a que las crucemos y construyamos una matriz dos por dos desde la que se pueden “visualizar” muchas ideas interesantes. En concreto, con el esquema conceptual del que estamos hablando se puede hacer una asociación entre cada cuadrante y las siguientes variables: 

-       Estilos de liderazgo, perfiles de conducta, prioridades, tipos de conflicto, etc.

-       El deseo emocional que más influye en cada tipo de conducta.

-       Si la perspectiva con la que se toman decisiones es más de corto o largo plazo; si prima más la efectividad o la eficiencia en su forma de actuar.

-       La mayor sensibilidad hacia uno de estos grandes interrogantes: qué, cómo, cuándo, por qué y quién.

Empecemos por construir la matriz dos por dos y por hacernos preguntas básicas: ¿Son excluyentes la emocionalidad y la racionalidad? ¿Y la introversión con la extroversión? ¿Se pueden aprender las conductas asociadas con cuadrantes distintos a los de cada uno? ¿O estamos más o menos genéticamente determinados para hacer bien determinados cuadrantes a costa de hacer mal los contrarios?

La matriz la configuran los siguientes cuadrantes:

  1. Racionalidad y extroversión. Los nombres que recibe este cuadrante son distintos según el autor. Los más populares son el cuadrante rojo, dominante y anglosajón, que es el que nosotros tendemos a utilizar.
  2. Racionalidad e introversión. En este caso al cuadrante se le denomina azul, concienzudo o germánico.
  3. Emotividad y extroversión. Es el cuadrante llamado amarillo, influyente o latino.
  4. Emotividad e introversión. Este último cuadrante recibe el nombre de verde, sociable o nórdico (también asiático). 

Gráfico 1: Los cuatro cuadrantes

 

 

En los próximos posts desarrollaremos cada uno de los cuadrantes, así como las posibles disfunciones cognitivas asociadas a cada uno.