Una red de voluntarios para impulsar el futuro

Gestionar el presente sin poner en peligro el futuro: ese es el dilema al que muchas empresas, especialmente multinacionales con un cierto tamaño, no están dando una contestación adecuada. Una empresa, para sobrevivir, tiene que mantenerse siempre joven. Las empresas envejecen cuando el control es mayor que la flexibilidad. Y eso es lo que ocurre demasiado a menudo.

La razón es el enorme peso relativo que en las empresas tienen las jerarquías, los controles y los directivos con psicología de gestores contra el tímido peso de las iniciativas trasformadoras, las estructuras no jerárquicas en forma de redes y las personas con mentalidad más abierta, como puedan ser los artistas y los emprendedores.

El resultado es que muchas empresas están envejeciendo por exceso de burocracia, control, procesos de aprobación, reporting, presupuestos, etc. El problema es que esos sistemas no son neutros en lo que se refiere a la gestión del futuro. Esa rigidez expulsa la necesaria flexibilidad y frescura que se requiere para anticipar o reaccionar a los cambios del mercado.

La solución podría estar en el modelo dual de organización que incoábamos la semana pasada. La segunda organización tendría forma de red y una parte de sus integrantes podrían ser voluntarios. Esta organización en forma de red y complementaria a la estructura jerárquica podría configurarse alrededor de las siguientes ideas:

1. Abrirla al mayor número de voluntarios que se interesen realmente por el proceso de cambio, evitando el que se asigne al proceso a los mismos de siempre.

2. Una mentalidad de “quiero hacerlo”, más que una de “tengo que hacerlo”. Al final, lo que dará fuerzas al proceso es el deseo de sus integrantes de trabajar unos con otros por un propósito compartido: construir el futuro de la compañía.

3. Que los participantes se guíen, simultáneamente, por su cabeza… y también por su corazón y su instinto. Pensar “fuera de la caja” será lo habitual, así como moverse en la discusión de modelos y de ideas.

4. En este proceso se necesita liderazgo más que gestión. Ya se sabe que liderazgo es visión, inspiración, agilidad, oportunidad, celebración, etc.

5. Coordinación con la estructura jerárquica. No se trata de trabajar en paralelo, sino de que la información fluya entre ambas estructuras: las dos se necesitan la una a la otra. El nivel de colaboración que se necesita es más que notable, pero la recompensa por alcanzarlo es brillante: una empresa eficiente y ágil que gestiona bien su presente pero con la mirada puesta en el futuro. Y que por tanto se gana su sostenibilidad consiguiendo ser siempre joven.