Tecnología e hiperconectividad: olas sobre las que surfea la generación Facebook

Luis Huete y Javier García Arevalillo

Abordábamos en el artículo anterior la cuestión de los cambios en el contexto y su innegable impacto en la conducta de la Generación Facebook. Decíamos que hay tres factores que han acelerado el cambio a nivel global, y nos quedamos en el primero: el nuevo entorno geopolítico, que otorgaría cada vez más importancia al papel de los países emergentes. Ahora nos centraremos en los otros dos factores:

 

2. La explosión tecnológica.

Hasta mediados del siglo XV la Humanidad no dispuso de su primer medio de comunicación masivo. Hasta que Guttenberg inventó la imprenta, escribir un libro era una tarea ardua y completamente artesanal. Provoca vértigo pensar ahora en la facilidad con que cualquiera puede editar su propio libro; existe incluso una impresora especial, la Expresso Book Machine, que completa todos los pasos de la maquetación. Basta introducir el archivo correspondiente para que al cabo de unos minutos salga el libro con sus tapas y todo. 

Vivimos en un entorno con cambios tecnológicos clave que están entrando en lo que se llama la fase exponencial: el ritmo del cambio se acelera exponencialmente. Hemos pasado de experimentar disrupciones tecnológicas cada varios siglos a tenerlas casi de forma anual.

En el último informe sobre cambio tecnológico publicado por McKinsey en 2013, se habla de más de 20 tecnologías potencialmente disruptivas en los próximos diez años. Sin entrar en cada una de ellas, destacamos aquí las que tienen más relevancia, a priori, para la Generación Facebook:           

            - Tecnología Cloud/Online: Las plataformas Cloud posibilitan el trabajar en red en tiempo real y la migración de la inteligencia de los dispositivos personales a la nube. ¿El impacto? Eficiencia, trabajo en común, misma experiencia en todos los dispositivos que te enganchen a la red, etc. Aquí incluiríamos también aspectos como la geolocalización, que, combinados, están dando lugar a una infinidad de nuevos negocios, siendo muchos de ellos aplicaciones móviles. La generación Facebook, como no podría ser menos, es el motor intelectual de muchas de las nuevas aplicaciones que están surgiendo aprovechando esta tecnología. 

            - Automatización del llamado “Knowledge work”: Por este término entendemos aquellas tareas con una cierta complejidad, ya que requieren discernimiento, capacidad analítica, etc. Desde el análisis de datos de mercado hasta la atención post-venta a clientes, pasando por la toma de decisiones en inversiones en Bolsa. En la actualidad hay más de 230 millones de personas con trabajos que responderían a estas características, y cuya forma de trabajar será transformada por la irrupción de tecnologías como Siri en la atención al cliente, o algoritmos imponentes para la toma de decisión.

            - Revolución energética y de materiales: Hace años que oímos hablar sobre tópicos como el calentamiento global o las propiedades casi milagrosas del grafeno (200 veces más duro que el acero, 100 veces más rápido que el silicio, además de ligero, trasparente, flexible y elástico). O de los avances en generación de energía renovable. Son temas que hacen vibrar el corazón de la generación Facebook, ya que resultan para ellos una combinación cuasi-perfecta: medio ambiente, ecología y ciencia-ficción.

Estos avances y otros muchos abren un horizonte de muchas oportunidades y mucha incertidumbre. Terreno ideal para que miembros de la generación Facebook con alma de emprendedores conciten a los especialistas en el tema y a otras personas con el talento de gestión a explotar esas oportunidades. 

La tecnología está cambiando el statu quo de todos y de todo. Y lo está haciendo de una manera que es irreversible. 

 

3. Híper-conectividad.

Abríamos el artículo con el contraste entre la mayor innovación del siglo XV y la rapidez con que se suceden ahora. Pero no hace falta retroceder tanto en el tiempo para “coger contexto”. El 16 de enero del año 2014 falleció en Japón el teniente Hiroo Onoda a los 91 años de edad. En 1944 sus oficiales le ordenaron infiltrarse en territorio enemigo, en una isla filipina, en espera de órdenes. Onoda cumplió dichas órdenes… hasta 1974, año en que se hartó de esperar agazapado en la jungla, aislado, huyendo de los enemigos que intentaban darle caza. Lo que no supo hasta entonces es que algunos de esos enemigos eran en realidad miembros de la inteligencia nipona que le estaban buscando para informarle sobre el final de la guerra. Pero Onoda consiguió esquivar a todos, y sobrevivió solo en la jungla, incomunicado, durante 30 años. 

Huelga decir que esta es una historia impensable hoy en día, en buena medida gracias a la tecnología asociada a la comunicación. Bombardeados diariamente por mails, whatsapps, etc., no caemos en la cuenta de que hace pocos años, si se quedaba con alguien en un sitio a una hora no había posibilidad de avisar de un retraso en el último momento.

Hoy somos casi 3 billones de personas las que estamos conectadas a internet. En pocos años, con la ayuda de google ballons, rebasaremos la mítica marca del 50%. Más del 50% de la población mundial estará conectada a la red. Muchas redes sociales tienen una “población” mayor que la de muchos países. La generación Facebook ya superó ese hito hace años: hoy un 80% de la población nacida con posterioridad a los años 1980 está conectada a internet, dedicando una media de 6 horas diarias a tareas online. 

La nueva generación no recibe el sobrenombre “Facebook” por casualidad. Si algo ha venido definiendo a sus integrantes es la explosión del fenómeno redes sociales y su incidencia en la psicología de esta generación. La hiperconectividad es un fenómeno que lo permea todo. Es al hablar de sus efectos cuando surgen las dudas sobre algunos de sus efectos. Podría ser que algunos de los mejores y peores rasgos de la cultura actual tuvieran su origen en esta híper-conectividad. En el siguiente artículo entraremos más a fondo en estas consecuencias.

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